Como una hoja que vuela en el viento, Grace Muñoz se muestra ante nuestras páginas sencilla y natural. No como la mujer de la pantalla, ni mucho menos como la reina de belleza que posa para las fotos y modela en las pasarelas. Sino como ella bien dice, en su faceta de Grace.

Por: Susan Ccari Bustinza

Fotografía: Juan José Frisancho

Maquillaje: Miguel Ángel Arrayán – Montalvo Salón & Spa

Peinado: Jazmine León – Montalvo Salón & Spa

Locacion: Club Internacional de Arequipa

Una mujer de una figura alargada de 1.78 se presenta casi a diario en las pantallas de los televisores. Ella responde al nombre de Grace, se muestra grácil y espontanea frente a las cámaras. Luce su sonrisa, además de una envidiable figura a pesar de tener ya dos hijos.

Todo él que la ve sabe que ella es bella, no en vano se irá a Colombia a representar al Perú en el certamen “Reina de las Américas”. Aquella misma belleza fue también la que le concedió el título de Señora Sur Perú 2014, y en el 2013 el de Señora Yanahuara. Pero el hecho de ganar las bandas y coronas ya es normal en ella desde los 16 años.

Cualquiera hasta el momento pensaría que seguramente Grace está acostumbrada al flash de las cámaras desde siempre, y que toda la vida fue aquella chica extrovertida que opina de todo y con todos. Sin embargo cualquiera que de por sentada esta suposición, se equivoca.

 

Antes de las fotos

Como cualquier niño, cuando Grace era aún chica no tenía ni la más mínima idea de lo que le depararía el destino. Si se le preguntaba en ese momento “¿Y tú qué quieres ser de grande?” en su cabeza volaban mil ideas de oficios, pero su respuesta quedaba en puntos suspensivos.

En ese entonces cuando surcaba los 10 años, Grace no se mostraba como la que es hoy. Era una niña enfermiza de asma, era la chica nueva del salón que venía de un colegio de monjas, la niña que prefería pasar la hora de recreo sentada en su carpeta mientras los demás liberaban su espíritu en juegos y cuchicheos en el patio del colegio. Su timidez era aún mayor con los chicos, y más aún con los de secundaria que le solían enviar cartitas de amor a la niña patilarga de quinto de primaria.

A esa edad caminar encorvada puede ser algo natural en una niña; pero si eres largiducha y luces como si tuvieras 15… digamos que no se ve tan bien. Eso fue lo que pensaron los padres de Grace cuando decidieron mandarla a clases de modelaje para que aprenda a caminar con mejor postura. No había mayores expectativas al respecto.

Nadie en casa se esperaba que la querida “Yesy” se sintiera tan bien frente a las cámaras fotográficas que habían comenzado a aclamarla para posar frente a ellas. Nadie en el salón de clases se imaginaba que la niña patilarga llevaba una doble vida. Y sí, Grace había encontrado la soltura que le faltaba con sus compañeros en las cámaras para las que pasaba como modelo. Después de ello llegaron los años, con ellos más sesiones fotográficas, el anfitrionaje, la animación infantil, las coronas, sus estudios de Diseño de Interiores y su aparición frente a las cámaras nuevamente, esta vez televisivas. Incluso una vez ya experimentó la sensación de presentarse en un escenario teatral, en donde debutó como actriz gracias a la invitación de un viejo amigo.

La otra faceta

Su vida personal es reservada. Y eso le agrada a Grace como el mismo hecho de que en Arequipa no hay aquel acoso que se muestra hacia las figuras de la televisión limeña. Sin embargo nos revela un poco de lo que es ella en su faceta de Grace y que no se logra ver en las cámaras.

Inicia el día temprano para ir al gym, esta es una actividad casi nueva para ella porque le detectaron hipoglicemia, una enfermedad que consiste en el exceso de insulina en la sangre. No le gusta usar mucho maquillaje, estar sin él la hace sentir ella misma, liberada y fresca. Espera llegar a casa para ver a sus pequeños hijos Yazid e Illary, y pasar toda la tarde con ellos haciendo actividades diferentes. Entre ellas cocinar, que si bien es algo que dice hacer muy bien, no lo realiza todos los días porque perdería aquel toque mágico de momento especial, nos dice Grace.

Odia la rutina al igual que la hipocresía. Con la primera lidia diariamente para que su día sea diferente al anterior; en cuanto a la hipocresía, sabe que en todo lugar nunca faltan las personas que aparentan un rostro diferente, a ellas solo le queda evitarlas.

Le gusta el color morado tanto como el jazz y la trova; estos la hacen sentirse bien, en un momento de relajación; pero si oye una salsa, abandona la calma para dejarse envolver por el ritmo de esta música tropical. Le gusta también la televisión, ha visto en ella proyectos que realizará poco a poco. Este medio se ha convertido en la escuela en la que aprende diariamente. En “Hola Arequipa”, programa que conduce actualmente, aprendió a “ponerse en los zapatos de los demás”, mediante el contacto que tiene con el público a través de sus consultas telefónicas y sus especialistas invitados.

Por el momento considera que falta mayor inversión en la producción televisiva local; por lo que se ha propuesto involucrarse más en ello y llegar a realizar una buena producción educativa, con contenido sano. Mientras tanto ahora pasa por una nueva etapa, en la que acaba de unir su vida a la de Martín Vargas, con quien ya imaginó la casita en Tarapoto en la que añora pasar los últimos años de su matrimonio. Proactiva, terca y alegre tal como ella misma se define, nos cuenta que no le importa envejecer, por el contrario aprecia cada experiencia que el día a día le va dejando. Y es que Grace Muñoz es así, una mujer que encontró en los medios la forma de alcanzar una vida llena de éxito y satisfacciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te gustaría recibir las notificaciones  de Revista AQP,

con las ultimas noticias.