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Henry Vela Vera y las formas de su pasión

Diseñador empezó queriendo estudiar artes plásticas, hasta que un día se
reconoció en la moda y supo entonces que su destino era vivir en el reino de la
alta costura, el refinamiento, el estilo propio o resumiendo la moda.
Hoy su marca Vela Vera, es reconocida en las principales capitales de la moda. Y ha
regresado a Arequipa para inaugurar su tienda para mostrar la forma que toma la fibra
cuando toca sus manos, un midas que convierte en tendencia los hilos que toca.

Por: Richard Luque V.  .Fotografía: Richard A. Cárdenas
Modelos: Erika Yabar Céspedes, Olenka Acurio Alegría, Irene Velásquez Amado, Giuliana Alexandra Valenzuela Yábar

Las extravagancias suelen ser el estilo de vida de los artistas, diseñadores gráficos,   filántropos,  publicistas   y famosos  pero el mundo de las singularidades también es de los diseñadores de moda. Esos profesionales que con- vierten  distintas telas en sofisticados anhelos  de la autoestima. Si el Rey Midas convertía todo lo que tocaba en oro, los diseñadores de moda convierten unos kilos de fibra en ese  tesoro que suelen guardarse en los cofres  a los que llamamos armarios o roperos.

 

 

Coco  Channel  solía decir  “La moda se pasa  de moda, el estilo  jamás.”. Esa filosofía  mueve, apasiona y da  forma  al estilo  de Henry  Vela Vera.  Un diseñador  arequipeño que ha  sabido hacer del buen gusto una forma de vida y de paso  vivir de esa pasión  por  la cual comenzó  la lucha cuando tenía 17 años. Hoy  a  sus  38 años  habla  de la moda como su pasión,  afirma que crear prendas  es  como un  acto  místico. Y  como las excentricidades  son  como un  sello impalpable, no encontró mejor  manera que definir su trabajo  que con el material. La exclusividad es de quienes creen y materializan sus sueños. Vela Vera materializa su pasión en fina lana de alpaca. Una  fibra  que este año  ha  generado también favorables comentarios. Sentado en  la sala de su  sofisticada  y glamorosa casa  Henry  Vela Vera  habla de la moda como una  manera de ayudar.  Sostiene   que con  la creación de prendas   los   diseñadores   solucionan problemas. En la bolsa  de valores  de la filantropía ayudar a los demás implica un acto  desinteresado.  Por  eso  Henry  no solo crea prendas con fina lana de alpaca, sino que capacita,  asesora y enseña a sus proveedoras, que por lo general son mujeres con  responsabilidades tan  va- riadas como la de una joven  ahorrando para comprarse una prenda de moda así como las de la madre soltera  que vela por el bienestar de sus hijos.

Sus inicios, como en  toda  biografía  tiene  más mitos y leyendas. Tuvo que salir fuera  para  alcanzar sus sueños, primero estuvo en  estados unidos   luego migro a Francia. La Ciudad  Luz lo cobijó  con su glamour y estética, Henry se sintió comoJonás frente a la ballena, de aquel pasaje bíblico. Tenía que ingresar y conocer a la bestia de la alta costura y el refinamiento.

EL PAÍS  DE LA ALTA COSTURA

En Francia conoció a su mentor. Un pro- fesor  que apostó por  él y le enseñó a dar  esos  saltos de fe que a veces nos exige la vida cuando estamos a un con- siderable altura. Sus diseños con  moti- vos peruanos muy singulares  incitaban a que ya era hora de dar el gran paso. A veces para aprender a volar hay que sal- tar al vacío. Y en el mundo de la moda la prueba de fuego solo mide  unos cuan- tos  metros y le dicen  pasarela.

Luego de 20 años fuera Henry apostó por su ciudad, quería  hacer patria en la república  independiente de Arequipa y no encontró mejor manera que inaugurando una tienda en el 2011. Bajo el nombre de “Concep Store” la tienda remarcaba el es- tilo y la tendencia de Vela Vera, que además de sus apellidos es su marca.

La moda lo ha llevado  a países  como: China, Japón, y toda  Europa La primera muestra de Vela Vera se dio en  Lima. Dicen  que las primeras veces te marcan,  te definen e incluso en  psicología   dicen   que te cambian.   Henry supo que lo suyo era trabajar con la fibra de alpaca  cuando presento su muestra aquel 2008 inolvidable.

Su tienda se ubica en calle Jerusalén 306 C, frente al colegio de abogados. “soy consciente que la moda es cara, y a pedido de mis clientes  estoy  relanzando la tienda con  prendas accesibles pero no por ello sencillas”. Afirma que hoy la moda dejo  de ser esas  vanidades que quiere sentir el cuerpo para  convertirse en toda una industria que incluye, en su caso, a los criadores de camélidos, hasta las grandes marcas que suelen vender sus diseños en ostentosas sumas de dinero.

FILOSOFÍA DEL DISEÑO

Defiende a capa  y espada aquel concepto  sobre moda que  se  tiene,   “la moda no es frívola, lo que pasa  es que para  estar  a cierto  nivel en  lo que sea tienes   que ser  exigente, disciplinado, tener temple y carácter, saber  luchar y dar  todo así exista un  ápice minúsculo de oportunidad”. Recita mientras  sonríe en la sala de su casa ubicada en el distrito de Cayma y que hoy se ha vuelto  su base de operaciones.

Henry,  un apasionado de la moda, después de realizar estudios de diseño en Paris, fue  director artístico en  diferentes empresas  francesas,   es  un  autodidacta e independiente que lanza su marca  en confección 100% tejido de punto, toda la experiencia e historia de nuestra  cultura milenaria en tejido  es una fuente de inspiración  del cual las prendas y accesorios son realizados utilizando todas las técnicas de tejido: Mano, Maquina y Telares.

El éxito es una sensación ambiciosa siempre querrá más. Y Henry  lo sabe, por  eso  a la par con  la reinauguración de su tienda.  El estilista Vela Vera afirma  que piensa   abrir  una  tienda  en mismo corazón  de la ciudad luz. El país de los  perfumes  sentirá  el  aroma   a lana latinoamericana y sentirá  ese  hedor  que le brota  del  pecho orgulloso a este joven  diseñador.

HOGAR DULCE HOGAR

En la casa de Vela Vera todo parece tener su sitio, el desorden parece armónico e incluso el polvo encaja en los mue- bles  dando ese  aspecto de abandono por   entrega. Los  grandes saben que todo tiene  su lugar y Henry lo entendió cuando adolescente quiso  estudiar artes plásticas, la base de toda  gran  ciencia siempre es la pasión.

Hoy sentado en su fino sillón ve a través de la ventana el gran prado de campiña que lo rodea. Y parece querer divisar su próximo  éxito.

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