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La diseñadora de la imaginación

Conversar con él o la clienta antes de iniciar la confección
de una joya es la clave para que estas sean únicas y
personalizadas. Claudia Mutze es marketera de profesión
pero las joyas son su pasión y al no encontrar el tipo
de joyas que le gustaban optó por dedicarse a tiempo
completo a la confección y diseño de sus propias joyas,
así comenzó su vida como empresaria de las alhajas.

.Por Richard Luque .Fotografía Alonso Jaramillo

 

Ser joyero  implica ser un moldeador de la belleza, dar  forma  a metales considerados valiosos y hermosos;  volviéndolos tesoros personales para cada cliente. En la cultura  popular el color dorado es  sinónimo  de perfección y dinero y el plateado significa clase y distinción. Pero un metal precioso sin forma  es  como un  auto de lujo sin gasolina,  el valor siempre será  condición del impacto que pueda causar en los curiosos.

Ahí nace la importancia de los joyeros, de esas personas que transforman un  simple  mon- tón  de metal  en  valiosísimas obras   de arte que reclaman ser mostradas solo en ocasio- nes  especiales. Los escultores del  metal  no solo crean  joyas sino  que  diseñan y materia- lizan la caprichosa forma  de nuestra  imaginación.

Arequipa se ha caracterizado siempre por  su  buen gusto de sus atuendos, algo  tradi- cionalistas, pero buenos al fin y al cabo. Y el uso de las joyas

no ha sido la excepción. Portar una bue- na  joya  complementa  siempre la ropa que uno luce y así el compromiso al que se  asiste siempre  contará   con  un  sello personal y si esta marca brilla será mejor. En pleno centro de la ciudad se encuentra la tienda de joyas a diseño de Claudia  Mutze.  La dueña de esta  tienda le puso su nombre a la marca de estos te- soros  individuales  que suelen encargar sus masivos clientes.  Ella no solo vende oro y plata moldeada sino que además cuando la situación lo demanda diseña y ensambla las piezas encargadas.

Una tienda donde no solo encontrará diseños únicos sino también las calidades de los metales preciosos con  mayor demanda y un asesoramiento personal respecto al uso de determinadas joyas según sea el requerimiento del evento social.

 

Todo inicio es una casualidad

Claudia Mutze es la dueña de esta tienda y sus joyas preferidas son los aretes. Ella estudió Marketing pero  su  pasión  por las joyas afloró desde muy pequeña, los primeros materiales  fueron los multico- lores cables  que venían  en las líneas de teléfono. Debuto como empresaria de los accesorios en el 2004. Su inicio fue tí- mido en la tienda que compartía con una amiga en la calle San Francisco.

Fue ante la curiosidad de sus familiares y amistades que veían con asombro los diseños que esta mujer de hablar jovial lucia y ante la insistencia, terminaba por confesar que ella las había hecho. Es así que con el apoyo de su esposo comienza su aventura como empresaria de los accesorios. Sus primeros clientes fueron familiares, amigos  cercanos y amistades de estos.  Al comienzo tuvo  que viajar a Lima para  conseguir materiales  que no había  y aun no hay en Arequipa, como piedras, y complementos para hacer de sus diseños originales.

Confiesa  entre risas que su primera joya vendida fue un anillo deportivo, al contar esta historia su semblante se ilumina como la quinceañera que narra a sus amigas lo que no pudieron ver de su fiesta de cumpleaños. Hoy ella está dedicada de lleno a diseñar sus creaciones y pedidos.

Las engreídas de la casa

En su tienda ubicada en  la calle Jeru- salén 115: oficina 125 las vitrinas donde posan sus creaciones en tonos  dorados y plateados, exhiben para  el deleite de los clientes  y así puedan distinguir:  sus tendencias, las combinaciones y su sello personal. Mutze suele  combinar distin- tos  materiales.   Ahora  está   trabajando con Cobre y otros metales.

Para  efectivizar  su  producción  Claudia que irradia una vitalidad de veinteañera, desarrolla su trabajo en base a diferentes líneas de piezas; la primera es la línea de plata, la línea de fantasía que aprendió a combinar con bronce y cobre, los ejem- plares  trabajados en  oro  son  a pedido de talla. Y suele combinarlas con distintas piedras desde las más exclusivas hasta la fantasía fina. Explica que además ahora está incursionando en la vitrofusion com- binando  algunos materiales   con  metal precioso, piedras y cuero.

Una joya de Mutze no inicia en su taller, indica  que para  comenzar a fabricar  y diseñar   una  pieza  lo  primero es  con- versar  con  la o el cliente,  los hombres también son  su  público fuerte, debe conocer el estilo del comprador, sus ca- racterísticas,  sus aficiones  su tendencia, por  que afirma  no  porque sea  moda quiere decir  que te va a quedar bien:

“tenemos que ver sus dedos, su cuello u contextura para  definir el color la for- ma y demás detalles que hacen de una joya un accesorio único” como siempre han sido sus productos.

Indica que desde sus inicios, allá por  el 2005,  siempre ha hecho piezas  únicas; comenzó con  100  joyas,  no  ha  hecho productos en serie. El arte de la joyería lo aprendió de manera autodidáctica.

Los imprescindibles

Los  chicos   deben  tener  siempre un buen dije  que  adorne el  cuello   una pulsera  para  la muñeca o un  brazalete si su estilo es más casual, para  una  no- che elegante debe tener en su cómoda un buen par  de gemelos para  resaltar. Mientras que las chicas no deben des- cuidar sus accesorios por  lo que nunca debe faltar un  buen par  de aretes en sus joyeros  así como una cadenita para adornar el cuello  y ni que decir  de un buen anillo y sus complementos para las muñecas como son las pulseras.

Claudia detalla que la plata pura, conoci- da como plata 1000 es muy tediosa para trabajar pues es muy maleable es por eso que entre los entendidos de la joyería la plata más común es la conocida como la

9:50, y se le combina con el níquel  para darle más consistencia y dureza.

 

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