Octubre de cada año representa en el almanaque litúrgico del país un mes más que especial, pues conmemora una celebración más de la imagen religiosa más importante del Perú: El Señor de los Milagros.

Por Adrian Manrique Rojas   •   Fotografía Abel Cáceres

El Perú  es  un  país muy religioso,  lleno  de diversas costumbres y tradiciones, una de ellas -tal vez la más importante- es la devoción por el Señor de los Mila-

Su historia se remonta al año de 1651; cuentan los cro- nistas de la época que un esclavo  de casta angoleña llamado  Pedro Dalcón  o Benito pintó  una imagen de cristo crucificado en el local de la cofradía de Pachaca- milla (a la cual este pertenecía).gros, una imagen mística a la cual se le atribuyen milagros casi imposibles y que sus seguidores afirman es la única capaz de hacerlos  realidad por más difíciles que sean.

En 1655 un violento  terremoto sacudió Lima y el Cal- lao destruyendo casi toda  la ciudad y derrumbando la mayoría de mansiones, templos y viviendas  frágiles, misteriosamente la imagen pintada por el esclavo en la pared de adobe quedo en  pie  sin tener un solo res- quebrajamiento ni fisura, el hecho suscitó  la idea  de que la imagen estaba bendita; en los siguientes años se le atribuyó  numerosos milagros y se construyó una ermita destinada a protegerla.

En 1687 un nuevo terremoto sacudió Lima y el Callao, según los cronistas  de la época este fue tan violento que duró  aproximadamente quince minutos,  el  sal- do  fue  una  destrucción total y una  gran  cantidad de muertos elevada; nuevamente ante el asombro de la población sobreviviente la imagen permaneció en pie pese a que su ermita fuera completamente destruida. A raíz de tremenda muestra religiosa se decidió que se pinte un óleo  de la imagen y este saliera en procesión bendiciendo a la población, además se le concedió el título de “Patrono  jurado  por  la Ciudad  de los Reyes contra  los temblores que azotan  la tierra” además de quedar oficializado entre la población el culto hacia el cristo morado (llamado  así porque en  sus inicios era venerado por personas de color).

Actualmente la devoción de sus fieles es demostrada en  todas  las ciudades del  país y en  muchas  otras del extranjero, se le considera como la manifestación reli- giosa católica periódica más numerosa del mundo; en ella se  pueden  apreciar muestras de Fé  y fidelidad increíbles  como caminar descalzo durante toda  la pro- cesión con la finalidad de que se conceda un milagro muy difícil o en muestra de agradecimiento por uno ya concedido; sus fieles visten túnicas  de color  morado identificándose con su patrono.

Esta tradición   se repite cada  año y es considerada un

patrimonio cultural del Perú.

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