Modelo Jacqueline Ortega

Maquillaje y peinado Carlos Loaiza Barua para Salón Spa Carlos Hugo

Fotografía: Abel Cáceres

Una tendencia que viene cada vez con más fuerza, es la de los peinados de apariencia no muy elaborada, atrás quedaron los moños muy definidos y marcados para darle paso a lo de hoy, unos semirecogidos más  modernos y originales.  Un look que podrás utilizar con elegancia en todo tipo de eventos sin perder la frescura de un look jovial y diferente. En cuanto al maquillaje te mostramos uno en el que tu dulzura resaltará por medio de colores rosas y pasteles.

 

 

PEINADO

Necesitas:

  • Maquina RIZADORA
  • PEINE
  • Laca
  • Ganchitos
  • Empieza a crear rizos en todo tu cabello. De forma ordenada sepáralo en capas y aplica la maquina rizadora tomando mechones de atrás hacia adelante. Mientras avanzas asegúrate de reafirmar cada onda con un poco de laca.
  • Una vez que hayas terminado de rizar todo tu cabello, coge la parte de la coronilla y con la ayuda de un peine bate el cabello para darle volumen.
  • Peina la parte superficial del batido para que se vea prolijo y sujeta el bombe obtenido con ganchitos para que quede estable. Reafírmalo con un poco más de laca.
  • Ahora debes tomar mechones de la parte posterior de tu cabello (intercalando de cada lado), formar pequeñas roscas y fijarlas con la ayuda de ganchitos al cuerpo del bombe. Haz este procedimiento con todo el cabello posterior, y asegúrate de dejar una caída más natural para los rizos de la parte baja de tu cabeza.
  • Si tuvieses algún tipo de mechas, como las californianas por ejemplo, trata de elevar estos cabellos a la parte más visible del semirecogido para darle más brillo y color. Pule tu peinado con los últimos retoques y listo.

MAQUILLAJE

NECESITAS:

  • Polvo y Corrector de ojos
  • Sombras rosas, marrones y negras
  • Delineador en lápiz y Rímel negro
  • Labial y brillo rosa
  • Rubor
  • Brochitas

1 Aplica base en polvo en el rostro y cuello para ocultar el brillo y las imperfecciones. Del mismo modo aplica corrector en la zona de los ojos.

2 Tomamos sombras rosas, una más suave que la otra.  La primera la aplicamos en el parpado superior y la más oscura junto con otra sombra de color negro las aplicamos en el contorno del párpado. Debes difuminarlas muy bien.

3 Seguidamente pintamos las cejas con sombras marrones. Para separar el pintado del párpado de las cejas, cogemos unas sombras mucho más claras y vamos difuminando.

4 Empieza a delinear el párpado inferior con un lápiz delineador negro. Continúa con el párpado superior, asegúrate que el delineado de la parte exterior sea más grueso para que tus ojos se vean más grandes y sella con sombras negras para que tu maquillaje dure mucho mas.

5 Riza tus pestañas y aplícales rímel también color negro.

6 Con la ayuda de una brochita aplícate labial color rosa. Después agrégale a tus labios un brillo de la misma tonalidad y recuerda que del mismo color también debe ser el rubor que aplicarás a tus mejillas.

Un día para mamá

“Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de aspirinetas. Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran NADA, nunca, jamás.” – Isabel Allende

Por: Susan Ccari Bustinza

Fotografía: Adrianne Marroquín para Photolife Studios

Modelos: Mónica Isabella Cárdenas Medina y Simón Ezequiel Cárdenas Medina

Vestimenta: Athina Maternity  – Av. Cayma 626 (www.athinamaternity.com)

Peinado y maquillaje: Mónica Parillo

Cada segundo domingo de mayo, no en todo el mundo; pero si en nuestro país como en otros muchos, se celebra a aquella mujer que es madre. Hace 101 años que se le dedica aquel día no por el número de hijos que ella tenga, sino por el trabajo y satisfacción que involucra ser madre. Antes de instaurarse este día hubo detrás de él años de lucha.

La Historia

Inicialmente se dice que se originó en la antigua Grecia en conmemoración a Rhea, la madre de Jupiter, Plutón y Neptuno. Después en la Inglaterra del siglo XVII, a todos los trabajadores se les daba un domingo libre al año para que estos puedan visitar a sus madres. Esta última actividad fue difundida por algunos ingleses que emigraron a América; pero no tuvo gran impacto y fue cayendo en el olvido. Lo mismo sucedió con la iniciativa de Julia Ward, una escritora que en Boston de 1872 propuso dedicar un día a las madres.

No fue hasta 1907 que aparece la activista Ana Jarvis proponiendo instaurar un día de las madres en homenaje a su progenitora que hacía dos años había fallecido. Para que su pedido se hiciera realidad tuvieron que pasar años, en todo aquel tiempo Ana había comenzado una lucha en la que intentaba conseguir aliados que defiendan su propuesta, escribiendo a personajes conocidos y de la política. De este modo en 1914 el presidente de ese entonces Woodrow Wilson, proclamó que el segundo domingo de mayo se celebraría el Día de la madres.

A pesar de que el pedido de Ana se cumplió, ella continuó con su lucha; esta vez pidiendo que el día recientemente instaurado, desaparezca. No porque ya no quisiera que exista un día para las progenitoras, sino porque el verdadero significado se había perdido. Protestó más de una vez en las calles contra el fin comercial que se le dio a aquel día. Detestó que los hijos no se preocupasen siquiera en escribir una carta a sus madres y prefirieran enviarles tarjetas, flores, y llenarlas de solo regalos.

Como verás ya ha pasado un poco más de un siglo, y el día se sigue celebrando, al igual que sus fines comerciales. Oficialmente en el calendario solo se resalta un día como la fecha especial para conmemorar a las madres; pero ¿qué pasa con el resto de los días?, ¿por qué solo una vez al año se le dedica un día a ellas, cuándo ellas nos dan todos los días de su vida?

Con el tiempo…

Con el tiempo creemos que a mamá le gustaría recibir algo más que las tarjetas con fideos pintados de la primaria. Con el tiempo solemos sentir vergüenza de decir “mami” en las calles o cuando contestamos el celular delante de los amigos. Con el tiempo recorremos a última hora varios centros comerciales en busca de un buen regalo para ella. También con el tiempo dejamos de hacer sentir a nuestra madre como la reina de nuestra vida y en los peores momentos la hacemos sentir demasiado anticuada para saber sobre algunas cosas o como una malvada villana que niega permisos. Con el tiempo también nos damos cuenta que no es la persona más fuerte del planeta porque ella también sabe llorar y reclamar su suerte. Que no es ya la más hermosa del mundo porque las expresiones en su rostro se marcan cada vez más con el tiempo. Que no es el ser más valiente, porque ella también siente miedo. Que no solo es capaz de decir cosas dulces, sino que ella también puede decir palabras fuertes y duras… Es con el tiempo que caemos en cuenta que el ángel que tenemos por madre, es también un ser humano… con defectos y virtudes como todos los demás, pero con la capacidad única de elevar esas virtudes a dimensiones de entrega y compromiso tan inimaginables que cualquier defecto suyo pasa desapercibido y encuentra incluso un propósito particular y encantador en nuestras vidas.

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